4 dic. 2016

Ovejas sociales

Las redes sociales no nos hacen libres. Me temo que se trata exactamente de todo lo contrario. La gracia está en que las fronteras del corral quedan tan lejos que no las vemos. Quizá el problema radique en que nuestro “yo” nos engañan y nos hace creer que somos algo distinto, algo especial, cuando en realidad nos parecemos más de lo que nos gustaría. Y esto, la simulación de la diferencia, las redes sociales lo potencian. Hay algo que no se puede discutir: presente y futuro pasan por las redes sociales, que reconfiguran el mundo de los humanos en un acelerón sin precedentes, con sus aspectos positivos, por supuesto.



A eso vamos, a un nuevo y feliz mundo de ovejas sociales. La expresión no es exactamente mía.  La mitad de la definición pertenece a un albañil rumano que conocí el otro día, hace unos años, en el presente-pasado. Hablamos sobre el comunismo. Un mundo feliz, una sociedad de grandes hermanos. El albañil decía que en el comunismo los ciudadanos eran como ovejas, donde todo iba bien si no saltabas las vallas, que eran visibles, y seguías dentro del corral. En el comunismo había casa para todos, trabajo para todos, pero no libertad.

Casi todos nos hemos preguntado cómo es y será la sociedad de las redes sociales. La visión de sentarme en un vagón de metro es extraña. Uno se sienta o se agarra donde puede y ve que casi todos los viajantes, excepto las abuelas, viajan dos veces, pues están fuera del presente, inmergidos en el paralelo virtual, el de las redes sociales, que dicho sea de paso, contribuyo a alimentar con escritos como este.

El mundo de Orwell, perfeccionado, pues. Al igual que en la gran estafa de la vivienda y las hipotecas, nos apuntamos a esta sociedad de presente y futuro, la de las ovejas sociales, de manera voluntaria. Fantástico, fantástico. Perfecto. George Orwell pecó de ingenuo. Las sociedades creadas por el nazismo y por el comunismo se cimentaban en que el Estado, esa fuerza dominante y aplastante, lo estructuraban todo. Todo, todo. Y aquellos que osaban responder o discernir, eran rápidamente ahogados, deportados a un campo de concentración o a un alegre gulag en la Siberia donde morían de frío, hambre o disentería. El mundo que viene es más sofisticado. Para intentar entender el futuro parto de T.S Eliot y de ese baile de Cuatro Cuartetos (kuátr-kuátr):

Están presente y pasado presentes
Tal vez en el futuro, y el futuro
En el pasado contenido.

En este mundo que vira irremediablemente hacia una sociedad privada, algo ya vivido en la historia hace mucho tiempo, hay un cadáver gigantesco cuya agonía puede prolongarse durante décadas: el estado-nación. Fundado, por ejemplo en España, por Isabel la Católica y Fernando, y en Catalunya por la condesa Ermesenda , que reprimió montada en un caballo de guerra a los “privados”, los señores feudales que no querían perder su trozo de pastel, en una revuelta armada encabezada por Mir Geribert, en Olérdola en el año del señor de 1111 contra el estado central que era Barcelona.



Vale. El Estado va perdiendo terreno, poder y fuerza, la “res pública”, como decían los romanos, languidece y su espacio lo ocupan corporaciones privadas. ¿Eso es malo? Sí, es malo. Si se piensa bien, es malísimo. Para un político, por muy corrupto que sean, esta pulga de Barcelona que suscribe estas vanas palabras es un voto. Para Banco Santander o General Motors, los señores feudales del “presente y pasado presentes tal vez en el futuro”, este ciudadano que soy yo no es más que un puñado de euros a ganar o perder. Soy muy prescindible, pues. Es muy distinto. Puedo cambiar mi voto, pero no puedo cambiar la relación de trabajo-puñado de dólares con General Motors. Esto es, en un mundo donde todos trabajamos para Mercadona y compramos en Mercadona, estaré muerto, no tendré posibilidad de negociar. Por tanto, tampoco podré escoger. Me someteré sin remedio. Yo, tú, y ese niño que vas a encontrarte por la calle y que un día, acaso en el futuro, será un adulto. Acaso seas invisible, cuando dejes de leer esto y te vuelvas a zambullir en el mundo real.

El mundo de las redes sociales, la democracia de la red, acabará por cerrar el círculo en la transición del mundo de los estados al mundo de los privados, el de las grandes empresas. Las redes sociales ayudan a que nos olvidemos completamente del bien común, de la idea del “todo”, que es la fortaleza de cualquier sociedad, y a que permanezcamos en un fragmento virtual divisible, pequeño, donde nos relacionamos de una manera que en parte es ficticia, muy distinta al cara a cara. La fragmentación que conlleva las redes sociales facilita la división, la manipulación, el control y la sumisión de quienes la componen.

En sus inicios no fue así y hay que reconocer que los aspectos positivos son muchos. A fecha de hoy es distinto, solo hay que pensar en quien ostenta la propiedad de las redes sociales. Sí, son grandes corporaciones privadas con cara amable, faltaría más. Si en el comunismo, por ejemplo, las fronteras eran físicas y visibles, siendo la más conocida el Muro de Berlín, en el paraíso de las ovejas sociales, las fronteras son tan lejanas que nadie piensa en ellas. Pero existen, están ahí. Una frontera puede ser el tiempo. ¿Cuántas horas invierte un usuario de Whatsup o Facebook al día en comunicarse? ¿Qué sucedería si las invirtiera en pensar en su sociedad? Otra frontera es la información. Damos por sentado que la información que circula, sobre cualquier tema, en nuestro espectro de red social (diarios, comentarios de amigos, mensajes y mensajitos, blogs, televisiones, reportajes, juegos, etc.) es buena y fidedigna. Y en la frontera de la información, la peor acaso sea la publicidad, hoy tan sofisticada en forma de tendencias, gurús o simplemente anuncios. Vamos todos hacia alguna parte, una parte marcada. Un ejemplo más que obvio: en todo el mundo gente que por ingresos se cataloga como “pobre” realiza un esfuerzo increíble en relación a su renta para adquirir algo no vital: un teléfono móvil con una capacidades y complejidad solo aptas para astronautas. ¿Es espontáneo…? ¿Alguien puede imaginar el esfuerzo que realiza un peón de la construcción en China para adquirir tal artilugio? ¿Cómo nos han convencido?

Es cierto que las redes sociales, como Twitter, ha servido de enlace para ciertos grupos que ponían en cuestión el poder establecido. El caso más conocido ha sido el de las “primaveras árabes” o las nuevas izquierdas en España. Hicieron la revolución, o creyeron hacerla, en todo momento monitorizados. Monitorizados por grandes corporaciones privadas. Excepto Túnez, la consecuencia última de estas revueltas árabes, ha sido el derrocamiento de un “estado-nación” establecido sustituido por poderes dictatoriales, todos ellos con financiación saudí y estadounidense (¿de quién son las redes…?). No entro en el plano moral. A través de Twitter se han echado abajo parte de las estructuras estatales como la de Siria o Libia, en un claro “divide y vencerás”, que, en última instancia, favorece a unos muy pocos que sacan rédito de la pérdida de un país. Vamos hacia otro tipo de sociedad. Diferente. Y no tendría que ser peor.

¿Cómo alguien pudo, en un ejercicio de infinita ingenuidad, pensar alguna vez que algo que costaba una barbaridad de dinero, Facebook, por ejemplo, era gratuito para los usuarios por mera generosidad? Facebook o Whatsup son peceras en las que uno nada y expresa lo que le gusta, donde el tiempo libre discurre a la velocidad de un misil, donde a uno le enseñan a comer los platos que le muestran y donde uno, a base de brochazos de vanidad, del yo inflamado hasta el absurdo, se evade, olvidando que a lo lejos, muy lejos, levantaron un pavoroso muro que es casi imposible de vislumbrar, y todavía menos saltar.

Está claro que las redes, como decía, tiene su lado bueno. Y que desde la invención de la agricultura, y por tanto desde los primeros excedentes, la historia de la humanidad puede verse como los distintos cambios de la dominación de unos sobre otros. Todo esto es una forma más, sutil, del control de unos sobre otros. Eso sí, el patio, esta vez, es asombrosamente grande.




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20 oct. 2016

Bob Dylan, un nobel de literatura a la carrera


Bob Dylan no está, los del Nobel no le han podido comunicar aún la buena noticia. Quizá deberían preguntarle al viento dónde está Dylan. Los revuelos están bien, hacen que la gente (y yo) se interesen por algo. Le han dado a un músico el Nobel de Literatura. Llevo años pensándolo, ¿quién es el mejor músico de rock de la corta historia del rock? Para mí, Bob Dylan. Hay otros grandes, pero ninguno que coincida tanto con mi propia visión de lo humano como Bob Dylan, así que me gusta dos veces. Pero es un músico. En cualquier caso, la polémica está ahí, y como tal es una poderosa herramienta de promoción…, del propio premio Nobel de Literatura.




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28 sept. 2016

Hijos de Egipto


Sí estaba esta poesía, Hijos de Egipto, en la primera versión del libro Canciones de Hierro. La saqué. Quería descargar el poemario de piezas que tuvieran dramatismo, en un libro que versa entre otras cosas, sobre nuestro convulso mundo hoy. Puede que fuera un error sacarlo, el poema aportaba algo distinto. 
Hijos de Egipto tiene algo de poema alucinado. Exploro el mundo de los hombres en sociedad. El de ayer, hoy y el de mañana.

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18 sept. 2016

Sin gobierno ando

¡Ei! Que no hay gobierno en España, por eso me va así, que ando desgobernado. Creía que se crearía un frente estable de mano de la monarquía, que también anda algo dispituflautada, pero no.

No, que dijo Pedro Sánchez del Plofoe, y tres veces no que dicen todos, con veneno en la piel. Escarbando, tunelando (no busques en la RAE) aquí y allá como un topo tan perdido como las primeras espadas de los partidos, he llegado a la conclusión que el fondo del problema está en anteponer los intereses personales a los colectivos, el yo frente al nosotros. Si Pedro dice , cae. Como Rajoy, si cede aquí o allá, se esfumará en la niebla de la historia, que es espesa y solo interesa a unos cuantos aunque allí atrás se proyectan, a veces con claridad, los caminos del futuro.

El interés personal frente al interés de la colectividad, este mal tan de Occidente.

A Messi le salen raíces negras en el tinte rubio, y eso es portada, como lo es el deglutir de cafés con leche (¡menudo portento!) de Terelu Campos. Año tras año la brecha entre ricos y pobres se agiganta en España, hasta que pete. De momento no pasa nada, el paro pasa del 23% al 20% (En USA, al 5%, en Rusia, al 7%) y ya descorchamos sidra. Si hay alguna respuesta social en forma de tímida protesta, se rescata del olvido a la Campanario o se inicia el proceso de beatificación de San Cristiano Ronaldo para seguir todos muy contentos, bailando jotas.



La deuda pública en España no para de crecer y crecer. Es muy, muy sencillo. A mayor deuda pública, menor soberanía. A mayor deuda, mayor poder de bancos y grandes corporaciones sobre el estado. Y sí, España está en manos de otros, dejó de ser soberana. Dejé de escuchar cuentos chinos.  Y como lo de los ricos o el paro, hasta que pete. Porque los sistemas que mal funcionan acaban desmoronándose.

Tras un verano flojoaburridososocuándollegaelfrío, con cortas vacaciones para poder seguir facturando, ahora puedo volver con pasos ligeros a la literatura. El tercer libro de poesía que voy escribiendo sigue engordando como un pavo de Navidad. ¿Hay alguna regla para cerrar los libros que se van escribiendo? ¿Cómo saber cuál es el último poema? Extraño es escribir poesía. No acabo de entender el proceso. Está claro que es un proceso mental, pero hay uno o dos eslabones irracionales, que escapan a mi comprensión. Eso sí, me hace sentir afortunado.

El libro de relatos lo he dejado colgado para octubre-noviembre y eso que está acabado. Tampoco pasa nada. Es un libro para pasar un buen rato aunque puedan ser ratos un tanto escalofriantes. Estoy un poco preocupado de ver cómo paso de la literatura últimamente. Una mezcla de vagancia y carga de trabajo. El trabajo, el trabajo. A nada dedicamos mayores energías y nada queremos olvidar tan rápidamente. Y en cambio, como el sexo, cuando falta es la primera obsesión. En fin, aparentemente, todo sigue igual, esta mañana también, sol y buen tiempo.

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25 jul. 2016

Julio de Fuego antecede a Ferragosto. Primera parte.

Ahí fuera alguien ha encendido el horno y se lo ha dejado abierto.

Obama ha pasado por España, un país de segunda en la jaula de grillos europea.  ¿A qué ha venido Barack Hussein Obama? ¿A hacerse fotos de dos minutos con los líderes? Pronto habrán tropas españolas en Libia y más en Irak, no a defender la sociedad, la gente, sino a velar por los intereses privados: no en vano Cepsa o Repsol ya explotan pozos en la vecina Argelia. El mundo de lo privado sobre lo público. La nueva revolución que lleva años en una marcha invisible. Luego la gente paga el precio de las intervenciones para defender los intereses de grandes compañías de las que nada sabemos.

By Igor. Así me quedo tras un paseo a mediodía.
Lamento decir que en cuanto a redes sociales estoy en fase pez incoloro bajo la arena. Y no sé la razón. Ya se me pasará.

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26 jun. 2016

Mesa Electoral

Cuando pronunciaron mi nombre en voz alta sabía ya que era un liberto.
Nos despedimos los substitutos de los titulares murmurando palabras corteses, dejándolos atados a la mesa electoral, 
como se despiden a unos reclutas que irán a un lejano frente por el que, en verdad, nadie se quiere sacrificar.

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13 jun. 2016

Poemas de animales, Ted Hughes.

Así, a lo loco y en general, diría que hubo un momento en que la poesía se separó del mundo y el mundo de la poesía. No sé cuándo fue. Dos líneas de bolígrafo discurriendo en paralelo sin cruzarse. Con los poemas de Ted Hughes, las líneas volvieron a coincidir. Una muestra de esto que afirmo son sus famosos poemas de animales, muy populares en el mundo anglosajón. 

mejores poesías de animales

No me extraña, los poemas de animales de Ted Hughes son geniales. Aparecen El Halcón, El zorro pensante (o el zorro que piensa), los caballos entre brumas, el oso, la carpa terrorífica.  El poeta británico Ted Hughes es un veterano de este blog. Es, entre los contemporáneos, el poeta que más me gusta, el que más me llega, el que me asombra. Ted Hughes es un poeta del amor, un poeta del caos del mundo y es un poeta que habla sobre el hombre y sobre el cosmos. A diferencia de tantos. Traté su último libro, sus Cartas de Cumpleaños en 2010, aquí el enlace: http://epicavamurta.blogspot.com.es/2010/06/ted-hughes-cartas-de-cumpleanos.html


Azor de Ted Hughes
Sobre estos poemas de animales, Hughes dice que “se nos aparecen separados de cualquier persona, aun de su autor, y nada se les puede agregar o quitar sin mutilarlos o, acaso, matarlos”. Sí tiene algo de visceral y total estos versos. Puede que la poesía de animales más famosa sea este Halcón Posado o

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1 jun. 2016

Ilustraciones de Héctor Heinz para Malsons de gat

gatos en blanco y negro
Resumiendo mucho, este dibujante, Héctor Heinz, realiza las ilustraciones que sueño y no soy capaz. Vi hace poco los dibujos que había realizado para el libro de relatos Malsons de gat y me quedé patitieso. Luego brinqué. ¡Qué pedazo dibujos, Dios! Más tarde recordé que en algún momento se había planteado el libro entre la narrativa y el cómic.  De aquella tentativa quedan estas ilustraciones de algunos de los cuentos y relatos que componen el libro.
Si queréis seguir este dibujante, entre lo figurativo, el manga y lo fantástico, se puede bucear en estos links. Vale mucho la pena.

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17 may. 2016

Pródigo, de Canciones de Hierro

poemas de emigrantes
By Igor.
Pródigo, segundo poema que publico en este blog del libro de Canciones de Hierro (2015). Este poema fue escrito pensando en todos los que se marcharon a otros países. Buscando trabajo, buscando un futuro. 
Son unos versos que sé que gustan a Demián, este poeta que tuve la suerte de conocer hace unas semanas en la misma Galicia, bajo un cielo cambiante de azul a granito, hasta el siempre gris de aquella canción. Pródigo, un poema dramático en nuestros tiempos de emigración, refugiados y pérdidas y tristezas que no entienden de fronteras.

Pródigo

Los caminos que fueron transitados,
los espejos que te mostraron y los propósitos,
ese saco de códigos que daban sentido
a tu mundo, a tu alma,
los rincones de la barriada que son cristales
en las marismas de la memoria,
en la infancia de dicha sosegada.
Todo lo que entraba y salía y volvía
a entrar en tu joven vida se acumula,
hoy, en un patio de chatarra y ruina.
¿Cómo? ¿Al amanecer y al siguiente?

Escuchas promesas del norte,
isla de sirenas del reconocimiento,
que te quieren para hacer más grande
su fábrica, las redes de hierro
de las que nunca serás titular.
Y te vas, pródigo, embistiendo ficciones,
para verte andar por nuevas calles
y soñar bajo un techo que no es tuyo,
para ser extranjero de baratas manos
que un día será arramblado al límite
del jardín de hielo, al muro anónimo.

Besar los labios cálidos de madre,
rasgar el traje de fiesta de padre
e ir olvidando, como esa fotografía
de la que no estás seguro si de verdad
alguna vez formaste parte,
cuadro descolorido que amaste,
escena de interior que llorarás. §


                            Lluís Viñas Marcus, de Canciones de Hierro.

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