29 nov. 2010

The Addiction, vampiros, Proust y…

The Addiction (1995), una película dirigida por Abel Ferrara, con Lili Taylor y mi venerado Christopher Walken. En estos tiempos de sequía, recuerdo. Una película de vampiros menor, un tostón a ratos y un objeto muy brillante a otros. De Ferrara, lo mejor es El Funeral, para mí, y Teniente Corrupto.

Rodada en estricto blanco y negro, la historia es relativamente sencilla. Una estudiante de filosofía es mordida por una bellísima vampiresa que le pide no hacerlo, «pídeme que me vaya, dime que pare». La pobre chica sufrirá todos los síntomas de la mordedura, que evidentemente, impiden pasear bajo el sol un domingo cualquiera. Tras esta degradación, lo que creo interesa a Ferrara, es mostrar la caída de la joven. Es fácil ver paralelismos con otros tipos de adicciones.

Ferrara monta una obra muy esteticista: vampiros guapos y elegantes, el rap de fondo, los blancos y negros contrastados, el sonido de las calles, burbujeante. A veces parece que fotografíe en lugar de filmar. Eso sí, consigue lo que busca. Aquí la sangre no es roja, es negra. Detrás, hay toda una serie de reflexiones que a veces lastran la obra, de por sí, con rítmica de piano-piano. Resulta petulante en muchos tramos.

Mención a parte merece la breve intervención de Christopher Walken. El tío va paseando de noche, y en su monólogo se lamenta. Se lamenta porque, ya se sabe que estos vampiros viven largo tiempo, esperó durante años la larga novela de Proust. “En busca del tiempo perdido”, y cuando se publicó, se llevó un disgusto. ¡Vade Retro!. A pasos agigantados, por una calle desierta, el vampiro Walken decía algo así como “tras tanto esperar, esta porquería”. No, señor vampiro, la obra de Marcel Proust hay que leerla dos veces. Catarla, más que leerla, y más cuando nos habla del pasado:

«Así ocurre con nuestro pasado. Es trabajo perdido el querer evocarlo, e inútiles todos los afanes de nuestra inteligencia. (…) Pero cuando nada subsiste ya de un pasado antiguo, cuando han muerto los seres y se han derrumbado las cosas, solos, más frágiles, más vivos, más inmateriales, más persistentes y más fieles que nunca, el olor y el sabor perduran mucho más, y recuerdan, y aguardan, y esperan, sobre las ruinas de todo, y soportan sin doblegarse en su impalpable gotita el edificio enorme del recuerdo».
Estas «ruinas de todo» prousianas, me recuerdan a una estrofa de Jaime Gil de Biedma, en la que dice:

No leer,
no sufrir, no escribir, no pagar cuentas,
y vivir como un noble arruinado
entre las ruinas de mi inteligencia
Y cada día sale el sol, inexorable, incluso en invierno. Que sí.


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26 nov. 2010

Voto en blanco

Porque los políticos no sueñan,
voto en blanco

                                              ni tan siquiera con ovejas eléctricas.

J.R.R Tolkien ya nos enseñó que la metáfora del Señor de los Anillos es que el poder corrompe, absolutamente. Habrá que recordarlo en estos días grises. El próximo día 28 de noviembre de 2010 son las elecciones al Parlament de Catalunya, un hemiciclo tristón, una sombra de lo fue. Yo votaré en blanco. Como soy un tipo apático, que no hace nada para mejorar la sociedad en la que vive, mis únicos nexos con el sistema son los préstamos y el voto. Y los periódicos que se mueven por consignas.

Iré a votar, aunque sea con una pinza en la nariz, que diría Montanelli. Voto en blanco en las elecciones catalanas, en las españolas, en las europeas y se me dejan, en las de Samoa Oriental. Entiendo que no votar es favorecer a los grandes partidos y quedarse callado. Creo, no afirmo.
Votar es mi única posibilidad de hablar. Votar en blanco, basando en cuatro puntos:

1. El sistema no funciona, es evidente. Los políticos son una casta endogámica. Es necesario un cambio de sistema que a ningún poderosos le interesa realizar, pues su objetivo es la perpetuación, como cualquier clan o grupo de magos. 5.000.000 de votos en blanco pudiera abrir una reflexión.

2. Mediocridad general y corrupción. Que me preocupa enormemente. Nuestra casta de sacerdotes-políticos son más flojos que una novela de Corín Tellado (perdona Corín). La corrupción de la clase política es evidente, y ha empezado a aflorar. ¡Cuidado! Que estas cosas no surgen de la nada.

3. El arte de gobernar, la política, se ha transformado en los últimos años en marketing. Esto es, el mensajero ha devorado al contenido, al igual que en literatura, el cine o la comida para perros. Los ciudadanos somos consumidores, o en el mejor de los casos, usuarios.

4. Los políticos no sueñan. No hay utopía, todos van cojos de grandes ideas. Todavía sueño. Los sueños son necesarios, de ellos nace el deseo, del deseo nacen los cambios.

No es creáis que soy un utópico. Entre Henry Kissinger y Jesucristo, solo me parezco al primero. Y veo que los políticos no nacen en un laboratorio. Su caldo de cultivo es nuestro mundo, no, tampoco son replicantes. Nacen, crecen y mueren en una calle, en un barrio como el mío. De algún modo, los políticos son el reflejo, los hijos, de una sociedad. En este sentido, me he propuesto ser más crítico con todo lo que hago, digo y pienso, aunque tenga un peso liviano. Primer paso.


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24 nov. 2010

La novela Dos Coronas, lanzada.

escritora novelas fantasticas
La escritora.
La novela fantástica Dos Coronas, de Susana Eevee, ya está en las librerías y en cyberdark (libro Dos Coronas). Publicada en la colección Excálibur Fantástica de la editorial Ajec, Dos Coronas narra las andanzas de un guerrero sediento de respuestas en medio de dos mundos enfrentados eternamente.

Susana Eevee consigue hilvanar una magnífica obra épica, en la que la autora viguesa arrastra al lector a otra realidad, a un universo que es sueño pero también es pesadilla. Un mundo en el que Soota el Erigio, perfecto asesino sin clase alguna de remordimientos, sufre un encuentro casual (¿el destino?) que a la larga provocará un terremoto. Esta es la historia de un hombre que, ante todo, quiere saber. Un viaje que a tramos resulta oscuro, a veces luminoso, por bosques, desiertos y ciudades sitiadas.

Con una narración limpia y estilo conciso, el libro nos conduce hacia dos concepciones del mundo, en principio opuestas. Pero con malicia, en Dos Coronas, las cosas no tienden a ser tan sencillas. Esta es una historia de aventuras en un sentido generoso (lucha, amistad, camino, amor, erotismo) de la palabra, un ascenso y descenso a muchos infiernos donde, en el momento en que crees haber entendido algún significado, este se desvanece como por arte de magia. De ahí que la lectura resulte completamente estimulante.

Tan estimulante como las descripciones de lugares (me gustaron los bajos fondos de Menkel, su realismo) y retratos de personajes, los auténticos reyes de la función. Y hablando de príncipes, el rey Minthos es un personaje trazado con maestría. Soota me gustó desde un principio y más a medida que te adentras en sus razones, pero Minthos es totalmente fabuloso.

También me gustaría hablar de la autora. Esta escritora la definiría como una artista polifacética, sorprendentemente diversa. Tiene un buen puñado de relatos, algunos realmente brillantes, varios proyectos literarios en marcha, pinta al óleo, es una amante de las artes culinarias (tristemente en desuso) y ¡toca la batería! Como parece tener energía para todo, además, desempeña su labor profesional como correctora de estilo para sellos editoriales.

En la entrevista que le hizo Pilar Alberdi en sobreliteraturafantastica, Susana dijo algo que me resulta muy interesante, y nuevo, porque no me había dado cuenta: «Yo creo que el género es el vestido de nuestra historia. Una historia que puede ser contada bajo diferentes claves. Por eso me resulta fácil y divertido leer y escribir sobre cualquier género. No son compartimentos estancos, y hasta dentro de una misma novela se puede visitar diversos temas».

Os dejo la ficha de la novela, y otra vez, su portada, que me chifla.

Título: Dos Coronas
Autor: Susana Eevee
Ilustración de portada: CalderonStudio
Nº de páginas: 416
Precio: 18,95
Tamaño: 22×15
Encuadernación: rústica con solapas
Editorial: Grupo Ajec
Colección: Excálibur Fantástica
Fecha de publicación: 15 de noviembre de 2010

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21 nov. 2010

Gore Vidal, Creación – novela histórica

Darío, rey de persas
Darío.

No apta para todo el mundo, bajo pena de morir de sueño. La novela histórica de Gore Vidal (1925) Creación intenta explicarnos el origen del mundo y sus distintas explicaciones. No conformándose con esto el escritor estadounidense se adentra el la Corte de Persia de los tiempos de Darío y Jerges y nos describe como funciona el poder. Algo, seguro, muy parecido a nuestra actualidad. La Corte persa puede cambiarse por el Consejo de Europa, la Casa Blanca o cualquier cancillería europea. Hoy, a los eunucos, se los llama comisarios comunitarios u "hombres de negro". Poderosísimos.

El libro está disponible en la mayor parte de las grandes librerías, en bibliotecas y como ebook en los distintos formatos (Mobi, Kindle, Epub, PDF) en las secciones de novela histórica de lugares como Amazon,  Smashwords, etc.


Diosa isthar
Diosa Ishtar
Con una sutil ironía, narra la vida de Ciro Espitama, hijo de una bruja griega (Tracia) y padre persa que no llega a conocer. Es una visión de la antigüedad muy distinta a la ofrecida por historiadores como Herodoto, radicalmente alejada de explicaciones infantiles de películas como 300 -los buenos, los malos-, cuyos logros estéticos son innegables.

Increíbles las descripciones de ciudades y costumbres en el reino de los Aqueménidas. Algunas veces realmente chocantes, como las costumbres sexuales de las iniciadas en los ritos de la diosa Ishtar, diosa babilónica del amor y la guerra. En gran parte, Creación, es un libro de viajes por la antigüedad, rico, tremendamente trabajado, que me ha hecho disfrutar como pocas novelas antes.

Reconozco haber leído en diagonal algunos pasajes, como los dedicados a explicar las distintas teorías sobre la creación y filosofías en la India. Pero no me he saltado ni una coma en las dedicadas a su vida por los mil rincones de Persia. Fascinante mundo. Ni en los párrafos dedicados al mundo griego, en su esplendor clásico, he faltado al amigo Vidal.

El escritor dibuja a los helénicos como bárbaros. Es una auténtica relectura de las Guerras Médicas. Posiblemente, según él, los griegos sólo fueron superiores en lo militar. ¡Quién podía resistirse entonces a una carga de los hoplitas entonando el peán! Lo que me hizo recordar los reinos hispánicos en la Reconquista, que en sus comienzos en lo único que superaban a árabes y bereberes era en la fuerza de las armas. Pueblos bárbaros, pues, que en contacto con otras civilizaciones lograron prosperar.

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18 nov. 2010

Harry Potter se hace viejo

harry potter
Harry Postres
Harry Potter vuelve a la carga, pero ya es un mozalbete con bigotillo y hambre de gin-tonic. ¿En qué entrega estamos? ¿En la octava, la décima? He perdido la cuenta. Y habiendo visto las anteriores, me pregunto qué nos van a contar en ésta. ¡Ah! Poniendo un poco de imaginación, diría que el argumento será el siguiente:

Un chico bueno, pero muy especial (lo siento, yo soy normalito), se enfrenta a un señor malo, pero que muy malo, en un bosque encantado, o si no hay pasta para bosques encantados, haremos un castillo de hadas y cartón. A saber, este chico bueno tenía unos padres excelentes y también muy buenos con poderes realmente especiales (¿a qué se dedican vuestros padres? ¿Alguno es hijo de Gandalf o el Mago de Oz? ¿No?), que protegen a Harry desde las alturas o más bien desde la “dimensión desconocida”. Claro, el señor malísimo mató a los padres de Harry, porque le buscaban las cosquillas. Normal. Si hay un Harry Potter-8 creó que también mataré a alguien.

Bueno, Harry tiene amigos (no, no encuentra a Sally, afortunadamente, pero…), una chica lista y mona, un amigo tonto pero de buen corazón y un hombretón salido de los tiempos de los glaciares, todo pelo, fuerza y bondad. También conoce a un maestro viejo y sabio, con larga barba blanca que ni bebe, ni pierde el tiempo en los bingos, ni vista locales de alterne, etc.

En la High School de niños prodigio, claro, hay compañeros con escoba de esos que le hacen la murga al pobre y desvalido Harry, que merecen un cachete o dos, aunque al final también se los darías a Harry cuando pone esas caritas de merluza hervida que no sabe si es carne o pescado. Perdida la frescura de las primeras entregas de la saga, que me hicieron sonreír, queda la decadencia.

En fin, todo esto tan sencillo me lo han contado diez veces. Es como mirar el Hola o una serie tipo Hana Montana, ya sabes cómo acabará. La más delgadísima y elegante será la princesa Leticia, y la más chachi, Hana, que también envejece.

Algún dragón sacará su cabezota de T-Rex, las hordas del mal invadirán los bosques, los buenísimos tendrán momentos poco divertidos en que tendrán que dejar la PlayStation en pause y salir a la calle, perdón, al patio del castillo, y la verdad se impondrá al mal. Para muestra, este diálogo brillantísimo de HP(otter)-X²

—¿Por qué sigues vivo? —pregunta el alopécico malísimo, que me recuerda a la duquesa de Alba por el exceso en operaciones de tabique nasal.

—Porque tengo buenos motivos para vivir —responde el buenísimo del flequillo a lo Oasis.

Claro, y yo. Llegar a fin de mes.

En fin, para resumir el próximo éxito de esta saga fantástica, solo una palabra, ni una más, ni besos ni miradas…. “Márqueting”. Algo malo en sí mismo, y si no, mirad a nuestra casta de vendedores de crece pelo, los políticos, que usan estos brebajes caros de la publicidad a diestro y siniestro.


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15 nov. 2010

Relato breve Infieles


Relato breve INFIELES

«—No me lo explico, cariño. No me lo puedo llegar a creer —dijo. Guardó silencio y la miró largamente—. Pero si eran una pareja perfecta. Los dos. Pobre. No sé cómo se lo va a tomar. ¿Y ella? ¿Le hacía falta hacer eso?
Se sentó en la silla del comedor y miró a su mujer. Callada, reclinada sobre el sofá como las bellas señoras de aquellos cuadros franceses del lejano siglo XIX.

—¿Qué pasa? —continuó—. Que se sentía sola, que no sabía qué hacer con esas mañanas en las que no trabaja… Ya sé que él iba mucho de viaje, pero, ¡coño! Si así se ganaba muy bien la vida, como ninguno de nosotros se la ganaba. ¿Le faltaba algo? ¿Tuvo que buscarse un amante, y además muy bien lubricado, para sentirse un poco satisfecha, llena?
Volvió a guardar silencio. Afuera, tras las cristaleras del comedor, el cielo era cruzado constantemente por las flotas de viejos jettaxis y pequeñas abejas gravitatorias, destellantes al mediodía. La ciudad fluía bajo el gran sol. Se percató de que su mujer no había dicho nada, ni una palabra. ¿Acaso ella…?

—¿Por qué no dices nada? ¡Eh! Tú no tendrás alguien escondido, ¿verdad, cariño? ¿Un Nexus-6? No me jodas.
Era tal el silencio, que hasta podía oírse las dalias artificiales abriendo sus pétalos.
—Lo siento cariño, lo siento… Tú siempre estás por ahí, con tus cosas y tus números. No me siento cuidada, no me quieres —respondió ella, sollozando—. Y jamás, jamás, me optimizas los circuitos ni te preocupas por regularme los sensores. Estar contigo es como estar con un muerto. ¡Eres un trozo de chatarra aburrida y triste! Lo siento, lo siento…»

Igor Kutuzov.


Robots Infieles
Un amor mecánico.

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12 nov. 2010

Venus, con Peter O’Toole

Cine Venus
Venus, joven y moderna.
Cine alternativo
Venus es una tragicomedia y una película escalofriante. Fanástica película. Una obra que me hizo reír y llorar. Contiene, además, una de las mejores escenas del cine contemporáneo, a mi modo de entender. El intenso fuego de cruzado de sus diálogos afilados e ingeniosos hacía tiempo que no se daba en las salas de cine.

Rodada en 2006, durante ochos semanas del gélido invierno de Londres (esa luz fría lo tamiza todo, maravillosamente) Venus cuenta las vidas de dos viejos, actores shakesperianos de segunda fila medio jubilados cuyas existencias crepusculares se ven alteradas por la llegada de la nieta de uno de ellos. Y de ahí, todo lo demás, pues en Venus, como en las buenas historias, se entremezclan con naturalidad varios hilos. La joven lo rompe casi todo y Peter O’Toole será su interesado, a veces paciente, maestro. Interesado en su carne prieta, pero en algo más también, en algo más profundo y nada complaciente. Ella es su último agarradero a la vida.

Para qué contar la peli si es mejor verla. Advertir que contiene momentos de explícita y crudísima sensualidad. La relación entre este anciano O’Toole con la muchacha es el encuentro de dos mundos divergentes que se cruzan y vuelven a separarse.

En medio de la dictadura de las películas chiclet (masticar y olvidar), surge esta flor hermosa, Venus. Otra de las ventanas abiertas por Venus es su humor: corrosivo, sarcástico, vital. Ahí está esa «guerra de catéters» con la que arranca la obra. Su rodaje, la puesta en escena, busca la naturalidad (recordando un poco a los preceptos del Dogma), lo que incide en su proximidad. A veces se tiene la sensación de que esas escenas están ocurriendo en el piso de abajo. Otro plus para la película.

Venus, la película.

Brutal Peter O'Toole, que aquí nos recuerda que es un enorme actor. Incluso parece que mire atrás, que revise su propio mundo. Hay un momento, mientras pasea por un parque vacío y helado, que encuentra por casualidad un teatro griego. En ese instante, toda una vida pasa por delante de su mirar, que ya es el de un río llegando al mar.

Estrenada en cines alternativos, esta película pasó inadvertida. Como no.




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9 nov. 2010

Música y Poesía, L'Aigle Noir

Aguila Negra, Barbara
Barbara, esa cantante estudiadamente melancólica de la chanson, que triunfó en Francia hace mucho, mucho tiempo. Ella unía música y poesía como pocos lo han conseguido.
El Aguila Negra es una de las mejores canciones de todos los tiempos, o eso pienso, aunque estéticamente esté en las antípodas de lo que a mí me gusta.

¿Qué cuenta L'Aigle Noir? Algo tenebroso y muy triste. En clave, con lenguaje metafórico, habla del cambio de relación con su padre.

¡Ah! Pero la tristeza durará poco, que el próximo post es sobre Venus. Una película vital, una comedia que no tuvo mucho éxito.
Preparen los pañuelos, ahí está Barbara.





María del Mar Bonet realizó una magnífica versión en catalán, por cierto. Quizás sin tanto dramatismo, dándole un aire más místico y menos trágico.


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7 nov. 2010

Poema Memoria

Mi memoria es un lago
de aguas turbias
en el que de vez en cuando
emerge algún cadáver.         
                                              by Igor.      ¿Cada post es un cadáver?

Esto me venía a la cabeza, machaconamente, mientras mi mujer me arrastraba por el centro comercial L'illa. Tiene la manía de que debo comprarme ropa, y es cuando pienso que las mujeres nos civilizan, a los hombres me refiero. Yo sólo quiero ir al Fnac a comprarme videojuegos, libros y cómics. Porque la memoria es un capricho con leyes basadas en el azar neuroalgo. Al pensar esta especie de poema o prosa poética recordé a Cirlot. Luego llegó una lluvia de música, pero, ¿por qué esta canción y no otra?



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5 nov. 2010

La Carretera, un gran libro.


La sombría novela The Road, de Cormac McCarthy (ver entrada). Es uno de los fenómenos editoriales de los últimos años y uno de los libros más vendidos, a pesar que tras leerlo uno llega a la conclusión de que es imposible saber qué gusta y por qué. En la literatura fantastica de McCarthy la esperanza tiene la silueta de un árbol calcinado y los diálogos son de papel de lija.


libros"
Destrucción.
Al despertar en el bosque en medio del frío y la oscuridad nocturnos había alargado la mano para tocar al niño que dormía a su lado. Noches más tenebrosas que las tinieblas y cada uno de los días más gris que el día anterior.
Primera hostia en la frente. No hay excusas, Cormac avisa «y cada uno de los días más gris que el día anterior». Se trata de una prosa absolutamente depurada. Eso es lo primero que sorprende. Nada de adjetivos sobrantes, todo es descarnado como un coche de aquellos fabricados en la antigua RDA. El estilo es casi no hay estilo.

Por la mañana se pusieron de nuevo en marcha. Hacía mucho frío.
McCarthy podría haber dicho, «Por la mañana se pusieron en marcha, tiritando, pues el frío era intenso. Sus corazones temblaban y el mundo parecía haber queda inmóvil y bla bla bla», pero no. El amigo Cormac dice: «Hacía mucho frío», y no se hable más. No hay concesiones, el lector sufre con ese par de protagonistas, padre e hijo dejados de la mano de dios, y creo que nunca mejor dicho.

Sostengo que leer The Road es un ejercicio de masoquismo. Nos gusta sufrir. Recuerdo que tuve que parar de leer, separarme del libro, de la historia. «Hasta finge que es dolor el dolor que en verdad siente», que diría el poeta Pessoa. Y al retomarlo, diciéndome aquello de que “esto es ficción”, empecé a disfrutarlo.

Porque la novela es de las mejores que, en literatura fantástica y otros géneros, he leído en mucho tiempo, con elementos de terror sobriamente dosificados, que causan doble impacto por esta misma razón. Un auténtico descubrimiento.

Desde el espigón miraron hacia el sur. Una saliva gris de sal enroscándose perezosamente en la cubeta rocosa. Más allá la larga curva de la playa. Gris como arena volcánica. El viento que venía del agua olía ligeramente a yodo. Nada más. Ni asomo de olor a mar. En las rocas vestigios de un oscuro musgo marino. Cruzaron y siguieron adelante.
Sí, hasta a veces nos regala cosas Cormac. Nos regala una terrible exactitud en todo lo que describe. En su primera novela había esta precisión pero había barroquismos innecesarios que el tiempo ha borrado de sus portentosas páginas.

¿Qué vas a hacer, papá?
Echar un vistazo.
¿Puedo ir contigo?
No. Quiero que te quedes aquí.
Yo quiero ir contigo.

¡Oh! Tomado así parece el diálogo matutino en una estación de metro, y, en cambio, funciona. Casi sin signos, sin guiones, sin nada. ¿Para qué? El artilugio rueda solo. Describir una y otra vez un paisaje (el tercer protagonista) desolado, uniforme y no causar una interrupción súbita en la lectura, está al alcance de muy pocos. Y es que uno de los logros de la novela es que se gana la credibilidad del lector desde las primeras páginas.
Último. Queda claro que apoyo la lectura de esta obra, que la recomiendo vivamente. El mensaje. ¿Hay mensaje?

Los días se sucedían penosamente sin cuenta ni calendario. A lo lejos en la interestatal largas hileras de coches carbonizados y herrumbrosos.
Lo único que se me ocurre es que el autor estadounidense nos recuerda que los seres humanos somos una anomalía, un virus para el planeta que tarde o temprano dejaremos esquilmado. ¿Sí? Y en caso afirmativo, quién es el primero que empieza… Hasta el que parece ser el último de los padres de la tierra ama y protege a su hijo a toda costa.
Pero es un debate abierto, otra de las gracias del libro es que acepta todo tipo de interpretaciones.



El film es realmente bueno también... Milagro.

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2 nov. 2010

The Road y Cormac McCarthy

mejores novelas contemporáneas
Cormac McCarthy
Es uno de los mejores novelistas que he leído últimamente. ¿Por qué? Por el contenido, por las ideas que pone sobre la mesa y por algo más trivial. Me gusta su nuevo estilo de escribir, sobrio y exacto. Es una revolución. Nació en el año 33 del siglo pasado, en Providence, Rhode Island (USA), es Cormac McCarthy, el tipo de la gran mandíbula de la foto.

En alguna edición española he leído cosas como: “tras una vida de vagabundo se puso a escribir” (caramba, y muy bien que lo hace); o “es un hombre misterioso que no concede entrevistas” (pero sí acepta Pulitzers, parece). Nada, ¡mitos y paparruchas!

Estudió en una escuela católica en Knoxville, Tennesse. Cuando dejó su casa maternal cambió su nombre, de Charles a Cormac, y estudió arte en la Universidad de Tennesse, sirvió en el Ejército del Aire y empezó a publicar relatos. En 1960 se casa con la poetisa Lee Holleman y se divorcia. En 1965 empieza a trabajar en el libro El guardián en el vergel, una novela excesiva a ratos y magnífica a otros. Un libro difícil.

Y a partir de aquí el amigo Cormac McCarthy se dispara y no para de escribir: La oscuridad exterior, Hijos de Dios, entre otros, y la trilogía de frontera: Todos los hermosos caballos, En la frontera y No es país para viejos (magníficamente adaptada al cine). Luego llega La Carretera.



PD: en el próximo post pretendo meter el brazo en The Road, en su forma de escribir y todo eso.


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