21 oct. 2014

Poema de amor Las Aguas

poemas de amor de igor
by Igor.

Uno de los poemas de amor del libro Poemas 3,14, titulado Las Aguas, y que figura como el primero del poemario. Y, por lo que veo, un poema bien aceptado. El libro lo podéis bajar en Smashwords y sin registros y en Amazon, de pago. También os lo podéis descargar en Google Play Poemas 3,14. La poesía de amor Las aguas también quería que estuviera en el blog. Espero que guste.

Las aguas 

Palabras que no te he dicho, despuntadas,
deberás esperar en los giros de la noche,
del corazón, si te hablo, emergen palabras
que no tienen un mar donde morir,
sangre en cada palabra que no te halla
y no te sabe decir vuelvo a mi jardín.

Palabras en sal, tengo secretos guardados
en cajas de crisis perdidas en los cruces
de mis años, de tus ahogos.
Exhausto, extraigo del caos palabras,
reclamo una luz, un maestro de vuelo
en las mil páginas de los libros muertos.

Mis palabras. Son mi ofrenda
más que el muñeco sucio y asustado
que te ofrezco noche tras noche.
Perdónalos y abre las palabras,
las palabras, palabras, montañas, soles.

Cerca del bosque aguardan los otros.

Lluís Viñas Marcus Del libro Poemas 3,14






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10 oct. 2014

El Universo

Publico un nuevo relato corto e inédito por si apetece una tapa de literatura novedosa y basada en los ingredientes de siempre, los tradicionales, los que siempre se mezclan. ¿De qué va el relato? Del universo.


El Universo


«esperando a que asomara y se arrastrara afuera
primero sus antenas ondulantes como pajas de heno»
Egar Lee Masters
Spoon River

Con unos amigos habíamos alquilado una casa rural de esas donde la mayor parte del tiempo se invierte en preparar una comida tras otra. Llegada la mañana del domingo hicimos una excursión al río. Fue en primavera, una cualquiera, rutilante, esplendorosa. La naturaleza prepara los frutos para la ofrenda de invierno. Llegamos al río. Grandes rocas pulidas que fueron movidas por gigantes de otras eras estrangulaban el curso de agua limpia hasta llegar a un salto que a sus pies creaba una poza que replicaba con esmero el color del cielo. Luego el riachuelo seguía su curso en llano, entre grupos de cañas altas que como guardianes lo custodiaban. Como la profundidad era poca decidimos seguir adelante desde el interior del río. Saltamos adentro. Los niños, entre asustados y excitados, reían al observar las nubes de barro que levantaban sus pies bajo el agua. Hasta que uno gritó. Un ser extraño, la viva fisonomía de un alienígena. Se había movido hacia atrás a una velocidad de vértigo. Habían más, habían muchos. El cauce, tranquilo en aquel tramo, era una colonia de cangrejos de río, rojo brillante si la luz se reflejaba en sus caparazones de grueso esmalte. Nuestras pisadas provocaban que los cangrejos se propulsaran hacia atrás como si estuvieran montando un cohete de vuelo corto. Avanzábamos y los saltos subacuáticos se repetían dejando bajo el agua estelas de fango en suspensión. Éramos los kraken mitológicos, los seres inimaginables de otra esfera que invadíamos sus dominios. Algo que, cuando nos marcháramos, no entenderían. Aquel tramo de río moría en otra pequeña cascada. Y ese espacio, entre salto y salto, justo ese espacio y nada más, en el que asomaban unos inalcanzables abedules de hoja lejana, en el que a veces los rayos del sol barrían los secretos del fondo del cauce ancho de corriente mansa sobre el que volaba una solitaria golondrina o se posaba, durante el suspiro de una eternidad, una libélula larvada con vidrio nervudo de catedral, donde en alguna ocasión asomaba el zorro para lamer el agua, todo aquello y sus cuatro estaciones con lluvia, niebla y días soleados, el corto tramo de río entre saltos, para la discreta colonia de cangrejos todo aquello era el completo, perfecto, inconmovible y entero universo, que nosotros nos disponíamos a abandonar en tres o cuatro pequeños saltos.



Igor Kutuzov, octubre de 2014.





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7 oct. 2014

Yeats se levanta de su tumba

poesías poeta irlandés Yeats

Al menos para mí, el poeta Yeats se levanta de la tumba. Tremenda la fuerza que puede tener el cine. Estaba viendo yo una película de ciencia ficción llamada Equilibrium, de esas malas-sobadas-previsibles, una especie de versión cruzada y sonrojante entre Fahrenheit 451 y Matrix, cuando uno de sus protagonistas cita a Yeats. Qué momento (al final del post, el vídeo). Los mecanismos del cíborg-ratón de biblioteca que vive al noroeste de mi hígado se activaron. Busqué los versos de Yeats para volver a levantarlos de la tumba. ¡Vigila por donde pisas!




Él desea las telas del Cielo
Si tuviese yo las telas bordadas del cielo, 
Recamadas con luz dorada y plateada, 
Las telas azules y las tenues y las oscuras 
De la noche y la luz y la media luz, 
Extendería las telas bajo tus pies: 


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1 oct. 2014

BATALLA DE LOS CINCO EJÉRCITOS


dibujos el hobbit

Nunca tengo claro si Tolkien escribió El Señor de los Anillos animado por el inesperado éxito de El Hobbit o bien planteó esta saga desde un principio. Uno de los momentos culminantes de El Hobbit es la Batalla de los Cinco Ejércitos, que resuelve este relato épico, es el fin. Tolkien tiende a narrar las batallas como si estuviera encaramado en una nube y tan solo de vez en cuando se apeara de ella para moverse en primera línea. Es su modo de narrar y a mí me parece muy bien. Aquí dejo, para leer, este fragmento del final de El Hobbit, cuya transformación en trilogía cinematográfica concluye en las próximas Navidades de 2014.


LA BATALLA DE LOS CINCO EJÉRCITOS

«De pronto, sin aviso, los enanos se desplegaron en silencio. Los arcos chasquearon y las flechas silbaron. La batalla iba a comenzar.
¡Pero todavía más pronto, una sombra creció con terrible rapidez! Una nube negra cubrió el cielo. El trueno invernal rodó en un viento huracanado, rugió y retumbó en la Montana y relampagueó en la cima. Y por debajo del trueno se pudo ver otra oscuridad, que se adelantaba en un torbellino, pero esta oscuridad no llegó con el viento; llegó desde el Norte, como una inmensa nube de pájaros, tan densa que no había luz entre las alas.

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